Sácale con las preguntas

Ya voy a tener un segundo bebé. Sin duda, la intención será tratar de orientarlos, primordialmente, para que sean personas de verdadero bien y contribución para la comunidad.
Este segundo nene o nena, aún no se que es, llegará en la tercera semana de mayo de 2007. Su hermanito mayor le llevará poco más de cuatro años y ya le espera con muchas expectativas. No ha mostrado el menor síntoma de celos, es un chico noble y a veces su inteligencia me sorprende. Como cuando me preguntó “¿de dónde viene todo lo que existe?” o “¿por qué el número uno es el primero?”
Mi reacción primaria fue: ¡eh! ¿Qué le respondo para que me entienda?” Opté por contestarle como adulto en ambos casos porque, en primer lugar, el respeto que le tengo a mi hijo no me permitiría darle un tratamiento ni condescendiente ni ingenuo, pese a la candidez de sus planteamientos.
En la primera pregunta (como no soy muy religioso) le dije: “pues verás… creemos que existe una fuerza y una inteligencia de la cual proviene todo lo que existe”. Sólo guardó silencio como si aceptara como válida mi respuesta, me parece que esencialmente no debió comprender lo que le dije y, benditos 4 años, de buena discusión me han librado. Todavía cree que lo que le digo es la neta.
En la segunda, que era más fácil: “ahhhh, pues el número uno, hijo, es el primero porque es un símbolo de lo que se llama unidad y que representa a una sola cosa de algo, como UUUUNA pelota, un camión (veníamos en el carro), una paleta…”. Y luego intercedió y asintió: “un papi, una mami”. “Exacto” le dije.
Oooooy, ya comienzan los aprietos.
